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La inclusión, una responsabilidad de todos


La educación inclusiva reconoce el derecho que tienen los alumnos a una educación de calidad, que considere y respete las diferentes capacidades, habilidades, necesidades, costumbres, etnia, idioma o cualquiera otra diferencia; asegurando el acceso, permanencia y éxito en los aprendizajes, así mismo hace referencia a un aula en el que todo el mundo es bienvenido, lo cual fomenta el aprendizaje, la unión y conocimiento de culturas y comunidades dispares y únicas pero que deben ser igualmente respetadas.


En un ambiente escolar, la inclusión toma en cuenta las necesidades, características y estilos de aprendizaje de todos los niños y particularmente de aquellos en los que puede existir riesgo de exclusión; como pueden ser las personas con habilidades diferentes, con inteligencia superior o baja, extranjeros, aquellas que pertenecen a alguna etnia, y demás.

Pero cuando hablamos de inclusión no solo hablamos de la escuela, esta es solo una parte de la verdadera inclusión que nos corresponde a todos: familia, escuela, la sociedad, organizaciones y estado.


La inclusión busca que se fomente y garantice que todas las personas sean “parte de” y que no permanezcan “separados de”, esto significa que los sistemas establecidos cooperen para que todas las personas accedan a todos los servicios y lugares, así mismo que el individuo con o sin discapacidad tenga la posibilidad de participar en igualdad de condiciones.


Para poder lograr esta inclusión es importante la participación de todos, se deben cambiar algunas mentalidades y potencializar otras, para así poder convivir sin discriminar y aprender a convivir con todas las personas, sobre todo con aquellos que presentan diferencias individuales físicas o intelectuales y con esto no solo enriquecer el aprendizaje de los otros, sino también el nuestro.


Qué logramos en una sociedad con inclusión:

1. Fomentar la tolerancia y reducir la discriminación y el acoso

2. Cultivar la empatía

3. Ayudar a desarrollar una imagen positiva de sí mismo

4. Impulsar un cambio significativo en la sociedad

5. Ver primero a las personas que a su discapacidad

6. Fortalecer de los valores (respeto, amabilidad, tolerancia, justicia, etc.)


Y recordemos que, los valores y sobre todo el respeto, son la base para una educación con inclusión, que todos somos personas, que tenemos los mismos derechos y de igual forma debemos tener las oportunidades para acceder a una mejor calidad de vida.


Psic. Margarita Trujillo Lagunes

Departamento Psicopedagógico

primaria y jardín de niños

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