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La Navidad es ser un fiel Apóstol de Jesús.



La Navidad es ser un fiel Apóstol de Jesús que nació en Belén para ser mi Pan de Vida, del Jesús que me hace crecer y ensanchar mi horizonte de Fe en mi Familia y en mi entorno laboral que le da sentido a mi vida personal. Este Jesús que aún en situaciones de crisis y dificultad me hace Confesarlo y Reconocerlo, este Jesús que me insta a vivir alegre y con serenidad, Él que me lee los signos de los tiempos y me busca en el Espíritu Santo para discernir y orientar mi vida positiva, con humildad y sencillez, reconociendo que Jesús siempre está a la derecha del Padre acompañado de María y José y está unidad familiar  me tiene bajo su cuidado y resguardo amoroso y providente.


Para mí, vivir la Navidad es ver esa lámpara encendida de luz, de calor y color, con sensatez y asombro por los prodigios naturales y cotidianos. Para mí, la Navidad es tomar previsión y provisión para nunca envejecer, ser siempre joven en la Esperanza con Fe y Caridad personal para mí,  y poderla dar a mi entorno; es ver a nuestra Familia como signo de la Presencia de Dios Amor en oración y acción, en acción y oración. Es emprender y comprender que todos los proyectos son exitosos si se ponen en Manos de Dios, de lo contrario serán vanos nuestros esfuerzos y cansancios.


Dios necesita nuestras manos, nuestros pies, nuestro corazón, Él está físicamente en nosotros, somos Su Obra y por lo tanto sus obreros, somos Su Alma Misionera que siempre sale de la rutina monótona, a lo extraordinario, a la plenitud en coherencia y gratitud.


La Navidad es ver a Jesús Salvador que me ama y me acompaña en la vida terrena para que yo pueda llegar otra vez a la Patria Celestial con gran equipaje de una vida Fecunda.

La Navidad me esfuerza a descubrir si estoy cumpliendo la Misión para la que nací y también ¿por qué no? si estoy haciendo uso Cristiano de los bienes  materiales, si vivo reconciliado con mis finanzas o por el contrario estoy en contienda constante. Observar si estoy sembrándome bien para cosecharme en la eternidad.


Vivimos una época, aún en Navidad, en que la infidelidad  social está vigente  y en auge, por ello debemos tratar de tener siempre  presente a las tres Personas de la Santísima Trinidad, al Espíritu Santo para que nos dé Su Gracia para santificar nuestras acciones y que estas en la vida cotidiana se vuelvan Obras de Misericordia, que puedan atender el hambre física de nuestros semejantes pero también despertar y consolar el apetito  espiritual y emocional del que a veces no se está muy consciente, ello nos pone en el camino al Reino de los Cielos.


La Navidad es una fiesta de Amor familiar mutuo, a la que Jesús se integra en inagotable riqueza. Hay que apagar un poco la tecnología de la comunicación para comunicarnos a la vida interior con Él, extrayendo las experiencias diarias en renovación constante, apreciando el Presente para mejorar nuestro  futuro.


Somos muy afortunados, hemos nacido después de la Encarnación del Hijo de Dios, con todo lo que ello significa en el plano de la Resurrección y la Redención, y esto es un descanso para el alma porque con legitimidad podemos aspirar a un pedacito de cielo desde esta vida, alabando y agradeciendo también a María quien por su Fiat, valentía, obediencia y docilidad nos dio a luz al Salvador. Nos lo presenta para que así lo hagamos nosotros, presentarlo también, para suavizar mentes y corazones, sintonizado con Su voluntad, rectificando motivaciones y convicciones.


Recordar esos momentos de luz que hemos experimentado con Él y las hermosas consecuencias que nos ha dado, liberándonos de ese atroz sentimiento de orfandad en la aflicción. Sin altanerías, con nuestra familia y subalternos, esforzarnos en sentir y hacer sentir su poder y bondad infinita, saber negociar nuestra salvación en capacidad de diálogo y búsqueda de Paz, dejando a un lado la posición ventajosa, quizá egoísta o hasta violenta.


Navidad es abrir el corazón a Dios, dejándonos modelar por Él y dejar que Él transparente en nosotros, a través de nosotros también para los otros, su Amor y su Paz para poder cantar jubilosos: "paz en la tierra a los hombres de buena voluntad"

Mtra. Victoria Griselda Salas Butrón.

Directora General de Comunidad Educativa Jean Piaget.


"Por un camino firme y seguro, hacia un futuro pleno de realizaciones"


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